Mostrando entradas con la etiqueta migracion. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta migracion. Mostrar todas las entradas

viernes, 7 de enero de 2011

Resolución #1 (con siete días de retraso)

No puedo negar que el público es inteligente y conocedor. La oleada de súplicas implorándome volver a publicar algo es inmanejable y por eso va de nuevo.

Esta vez me he propuesto disciplinarme y por una maldita vez en la vida ser constante en algo. Por ejemplo continuar con la Crónica Quebeca.

Lo único que quizá cambie es el enfoque de este "espacio de reflexión" (JA!) y desde ahora les cuente / escriba no sólo de nuestra vida en Canadá sino de todo lo que se me ocurra.

Creo que algunas de las posibles razones por las que no le seguí este "ambicioso proyecto" (JA JA!) tal como me lo imaginé al principio fueron:

  1. El ataque de megalomanía que nos da a quienes empezamos a escribir un blog llegó a su fin -es patético cómo damos por sentado que de verdad a alguien, más allá del estrecho círculo de amigos y familia, le interesa saber de nosotros- y
  2. La güeva tremenda que me invade cuando tengo un poco de tiempo para dedicarle a esto.

A ver si durante el 2011 no pierdo el impulso tan rápido como el año pasado.

jueves, 22 de octubre de 2009

Día 1. Instalados, incompletos pero felices

Efectivamente. Hoy, a cuatro días de la llegada a Montréal les puedo decir que estamos ya instalados aunque incompletos. Finalmente les cuento cómo han sido estos primeros días. Si pudiera describirlos con una plabra, esta sería descubrimiento.

Todo comenzó el día del vuelo, donde por un error técnico (es decir, por una pendejada) nos quedamos arriba del avión sólo dos de los tres "naconautas" -Luz y yo, se quedó Bretón- . Afortunadamente en cuanto supimos que nuestro peludo y cuadrúpedo acompañante no la iba a hacer y no iba a poder volar, arreglamos todo para dejarlo en las mejores manos posibles allá en México.

Ilusamente pensé, "si no se puede hoy, pues nos regresamos por él el próximo fin de semana". Pero eso se los contaré más adelante.

El vuelo fue terso y cómodo, llegamos a Montréal a las 7 de la mañana del domingo 18 de octubre, hicimos nuestros trámites migratorios super rápido. No hubo drama al entrar, los agentes de migración fueron super amables y como lleavamos todos los papeles en orden, nos mandaron a una salita a esperar y en unos 10 minutos nos llamaron nomás para firmar, nada de la lista de las cosas que llevábamos, de revisiones ni cosas por el estilo.

Finalizado el asunto, nos mandaron a recoger nuestras chivas, que eran muchas. Ya con las 10 maletas a cuestas nos fuimos por la camioneta que rentamos. Eran las 8:15 aproximadamente.

En la foto pueden ver lo espacioso del interior (pedimos una minivan, pero nos dieron una GMC Acadia, lo cual fue buenísimo, porque es más grande), pero no contábamos con que ¡se llenó por completo! Así que aunque hubiera llegado Bretón con nosotros, no habría cabido ni él ni su jaula, por lo que le sacrificado hubiera sido yo. Al final, después de recorrer un par de veces la terminal de llegadas para empujar los cuatro carritos que tuvimos que mover, nos trepamos y enfilamos a la ciudad.

Yo creo que si hubiera vivido en otra época habría sido vigía de barco o algo así, pues mi sentido de la orientación no me falló y no nos perdimos en lo absoluto. Hicimos 2o minutos de camino del aeropuerto al departamento y la mala noticia (ya lo sabíamos, pero de todos modos lointentamos) fue que no era posible ocupar el depa sino a partir de las 3 de la tarde.

Confiados en que estábamos en el lugar correcto, y hambrientos porque ya era la hora del desayuno le dije a Luz: "vamos al sobrerruedas por un consomé y unos tacos de barbacoa", pero luego luego al sentir los 3 grados de temperatura y ver el entorno rectifiqué y le dije "no, mejor vamos a un Mc Donald's" cosa que no fue posible porque aquí el fast food dominante es Tim Hortons, más rico y más barato.

La confianza aumentaba y mi osadía también, pues me animé a dejar la camioneta estacionada en un lugar demasiado bueno para ser verdad, lo cual pagaré caro (50 $CAN) ya que gracias a mi viveza e intrepidez, obtuve mi primera infracción de tránsito canadiense Vive le Mexique, connards! (¡Viva México, cabrones!).

Más tarde nos fuimos al mercado donde la fruta local es muy barata y la importada es muy cara. Ejemplo. Manzanas, producción local, 99c un medio kilo, Tunas (a las que los quebecos les dicen "fruta de cactus") 5 $CAN la pieza. También fuimos al super, para tener comida para la semana, a caminar un poco y finalmente como a las 6 de la tarde a descansar, pues los últimos días en México fueron verdaderamente agotadores.

(Para el récord, la foto inicial es el amanecer justo antes de aterrizar en Montréal, la última foto es el Marché Jean Talon, donde compramos la fruta y la verdura)

jueves, 8 de octubre de 2009

Debut (espero que no sea la despedida)


Después de ser follower de varios blogs y foros, me decidí a crear uno en el cual dejar mis impresiones sobre cómo será el proceso de mudarnos de ciudad, de país. Trataré de resumir los generales:

Vivimos en México, pero nos vamos a Montréal, somos una familia de tres (mi esposa, yo y nuestro perro) que decidimos comenzar un proceso de migración porque "queremos más calidad de vida" "estamos convencidos que la situación en México empeora y no se le ve solución", y todas las ondas que, en general, te platican los que se quieren ir, pero sobre todo nos queremos ir porque se nos pegó la gana, y la idea se nos metió a la cabeza hace dos años, porque vamos a ver de qué va la cosa en Canadá y porque no queremos que nadie nos platique cómo es vivir fuera de México.

Con el nacimiento de este blog no quiero contribuir al espíritu de "ayuda a los que vienen detrás" primero porque no creo que lo pueda hacer mejor que quienes verdaderamente tienen el espíritu caritativo y altruista, segundo, no creo que este espacio sea el más adecuado para que me sigan como a un gurú de la migración -es más, lo que ponga aquí debe ser cuestionado en todas y cada una de sus formas- y tercero y lo más importante ¡porque todavía no me voy!

Después de algo más de dos años de proceso para obtener la residencia permanente, de estudiar francés y de ahorrar, el momento de la verdad se acerca. El próximo 18 de octubre nos trepamos al avión para aterrizar en el aeropuerto de Montréal. Así que esperen que les vaya contando cómo se mueven las cosas durante estos días. Ése es -creo- el chiste de este blog.

Bueno, creo que como debut es suficiente por hoy. Espero tener la constancia y la paciencia para poder continuar escribiendo la Crónica Quebeca.