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jueves, 22 de octubre de 2009

Día 1. Instalados, incompletos pero felices

Efectivamente. Hoy, a cuatro días de la llegada a Montréal les puedo decir que estamos ya instalados aunque incompletos. Finalmente les cuento cómo han sido estos primeros días. Si pudiera describirlos con una plabra, esta sería descubrimiento.

Todo comenzó el día del vuelo, donde por un error técnico (es decir, por una pendejada) nos quedamos arriba del avión sólo dos de los tres "naconautas" -Luz y yo, se quedó Bretón- . Afortunadamente en cuanto supimos que nuestro peludo y cuadrúpedo acompañante no la iba a hacer y no iba a poder volar, arreglamos todo para dejarlo en las mejores manos posibles allá en México.

Ilusamente pensé, "si no se puede hoy, pues nos regresamos por él el próximo fin de semana". Pero eso se los contaré más adelante.

El vuelo fue terso y cómodo, llegamos a Montréal a las 7 de la mañana del domingo 18 de octubre, hicimos nuestros trámites migratorios super rápido. No hubo drama al entrar, los agentes de migración fueron super amables y como lleavamos todos los papeles en orden, nos mandaron a una salita a esperar y en unos 10 minutos nos llamaron nomás para firmar, nada de la lista de las cosas que llevábamos, de revisiones ni cosas por el estilo.

Finalizado el asunto, nos mandaron a recoger nuestras chivas, que eran muchas. Ya con las 10 maletas a cuestas nos fuimos por la camioneta que rentamos. Eran las 8:15 aproximadamente.

En la foto pueden ver lo espacioso del interior (pedimos una minivan, pero nos dieron una GMC Acadia, lo cual fue buenísimo, porque es más grande), pero no contábamos con que ¡se llenó por completo! Así que aunque hubiera llegado Bretón con nosotros, no habría cabido ni él ni su jaula, por lo que le sacrificado hubiera sido yo. Al final, después de recorrer un par de veces la terminal de llegadas para empujar los cuatro carritos que tuvimos que mover, nos trepamos y enfilamos a la ciudad.

Yo creo que si hubiera vivido en otra época habría sido vigía de barco o algo así, pues mi sentido de la orientación no me falló y no nos perdimos en lo absoluto. Hicimos 2o minutos de camino del aeropuerto al departamento y la mala noticia (ya lo sabíamos, pero de todos modos lointentamos) fue que no era posible ocupar el depa sino a partir de las 3 de la tarde.

Confiados en que estábamos en el lugar correcto, y hambrientos porque ya era la hora del desayuno le dije a Luz: "vamos al sobrerruedas por un consomé y unos tacos de barbacoa", pero luego luego al sentir los 3 grados de temperatura y ver el entorno rectifiqué y le dije "no, mejor vamos a un Mc Donald's" cosa que no fue posible porque aquí el fast food dominante es Tim Hortons, más rico y más barato.

La confianza aumentaba y mi osadía también, pues me animé a dejar la camioneta estacionada en un lugar demasiado bueno para ser verdad, lo cual pagaré caro (50 $CAN) ya que gracias a mi viveza e intrepidez, obtuve mi primera infracción de tránsito canadiense Vive le Mexique, connards! (¡Viva México, cabrones!).

Más tarde nos fuimos al mercado donde la fruta local es muy barata y la importada es muy cara. Ejemplo. Manzanas, producción local, 99c un medio kilo, Tunas (a las que los quebecos les dicen "fruta de cactus") 5 $CAN la pieza. También fuimos al super, para tener comida para la semana, a caminar un poco y finalmente como a las 6 de la tarde a descansar, pues los últimos días en México fueron verdaderamente agotadores.

(Para el récord, la foto inicial es el amanecer justo antes de aterrizar en Montréal, la última foto es el Marché Jean Talon, donde compramos la fruta y la verdura)